tierra caliente
A pesar de llevar casi tres años viviendo en BsAs a veces tengo la sensación de que aún estoy de vacaciones, más allá del trajín y el tema de la cotidianidad, mi ser experimenta desde hace casi tres años una sensación de alivio, el tema como que se agudiza más en el verano, ya sé que soy una capitalina (rola) que crecí escuchando expresiones como "nos vamos para tierra caliente" (aún cuando las vacaciones fueran en popayán en época de lluvia), crecí pensando que si el cielo estaba despejado hacía calor y de lo contrario frío, así que aún me resulta extraño tener espíritu festivo mientras estoy trabajando y en la calle hay 32 grados centígrados de temperatura.
Quería decir algo del invierno y de las falanges, falanginas y falangetas congeladas a las 8 AM bajo un par de guantes de lana, de lo cortos que son los días y de "lo que mata es la humedad" pero para qué hablar de eso si en mí continúa bailando la morocha de hombros bronceados que llevo dentro. Además sería absolutamente injusto hablar de veranos e inviernos sin exaltar la plenitud de la primavera y el otoño, que es mucho más que flores y viento, es más que el cliché romanticón que algunos reducen a su más mínima expresión... no no hablo de ellas porque me conmueve recordar ese poema.
Así que en otra ocasión será.
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